Extracciones: Vetiver, raíces increíblemente perfumadas

“Tiende tus manos hacia mí y déjame entregarte un gajo de esta hierba dulce, hierba maná. Suelta y ligera, como cabellos recién lavados, verde y brillo de oro, cada hebra con su línea púrpura y blanco donde penetra la tierra. Toma el manojo y hunde tu cara en él, aspira. Encuentra la fragancia: vainilla y miel por encima del aroma del río y la humedad profunda y dulce del suelo. Entonces entenderás su nombre científico: Hierochloe odorata ("fragante hierba sagrada"). En nuestra lengua originaria significa el aroma dulce del cabello de la madre tierra. Aspira, respira....y empezarás a recordar cosas que no sabías que habías olvidado”. (Robin Wall Kimmerer:`Braiding sweetgrass: indigenous wisdom, scientific knowledge and the teachings of plants’).

Esto que tenemos para ti no es, desde luego, la hierba dulce de la que habla la bellísima cita anterior, sino las raíces increíblemente perfumadas de un guerrero ecológico: el pasto vetiver (Vetiveria zizanioides)...lo que sí comparten, como todos los aromas, es la capacidad de despertar memorias dormidas en tu cuerpo. El nervio olfatorio, el que nos permite maravillarnos con la esencia de una planta, está inervado en la parte del cerebro que resguarda los recuerdos y mueve las emociones, el sistema límbico, nuestro cerebro más antiguo. •

Cosechando vetiver recuerdo por qué amo lo que hago.

Deja tu comentario

Todos los comentarios son moderados antes de ser publicados