Una breve historia “jabonosa”

El antiguo origen de la industria jabonera: Siria

La ciudad de Alepo, en Siria, fue en su tiempo un importante lugar de encuentro entre los comerciantes de la Ruta de la Seda y las caravanas de la Ruta de las Especias.

Aunque la receta es aún más antigua, los primeros talleres jaboneros se establecieron en Alepo desde el siglo VII.

El jabón de Alepo es el origen de todos los jabones sólidos en el mundo. Su receta, con solo tres ingredientes, y un proceso de curado largo (nueve meses o más) se mantuvo vigente hasta hoy.

No sabemos a ciencia cierta qué ha sido de las almonas (los talleres jaboneros) en Alepo, devastada por las bombas, ni sé de la suerte que habrán corrido las familias que sostuvieron la tradición jabonera. Pero el jabón de Alepo sigue siendo uno de los mejores jabones en el mundo.

A partir de la receta original: aceite de oliva virgen, aceite de bayas de laurel, ambos prensados en frío, y cenizas minerales (carbonato de sodio) se fueron derivando y transformando las recetas históricas que llegaron a Europa vía la ocupación árabe entrando por España, alcanzando Francia y dando origen a otros dos jabones de fama: el jabón de Castilla o “blanco de Triana”, y después a la próspera industria jabonera francesa, en Marsella.

Nuestra receta no quiere ser una copia del jabón original, sino rendirle un homenaje a sus increíbles propiedades en la piel, a la tradición jabonera milenaria en Alepo y a los maestros artesanos que la sostuvieron hasta hoy: aceite de oliva extra virgen y aceite crudo de bayas de laurel, saponificados en frío y madurándose en reposo durante varios meses.

La llegada del jabón a Europa

La producción jabonera en Europa, en las llamadas almonas (del árabe Al-muna, o casa de las provisiones) tuvo su origen en el período andalusí, cuando los musulmanes levantaron las primeras, a orillas del río Guadalquivir.

Cuando Fernando III reconquista Sevilla siglos más tarde, se apresura a tomar posesión de la industria del jabón. Ya entonces la importancia económica de las almonas era tal que se convirtieron en concesiones que solo la corona podía asignar.

La receta, llevada a España con la conquista árabe, ya había probado al aceite de oliva como su ingrediente base, y se adaptó́, perfecta, para que durante más de cuatro siglos, las Almonas Reales de Triana produjeran el jabón más cotizado en ambos lados del Atlántico: el de Castilla.

Saponificar es transformar ácidos grasos en esa sal espumosa y limpiadora que llamamos “jabón”, y es una interesante y hermosa alquimia.

Una barra de jabón elaborada así, madurada en el tiempo y con un buen margen de aceites libres ofrece a tu piel una limpieza suave y respetuosa. Nada es igual después de probarlo.

Considera nuestros jabones artesanos como tesoros de autocuidado.

 

 

Imágen: Universal History Archive/Universal Images Group via Getty Images.

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