Xochicopalli

La resiliencia es la capacidad de hacer frente a la adversidad.
De eso saben bien las plantas de las selvas secas de México. En ellas habitan los diversos copales, que son árboles de maderas, resinas y frutos aromáticos.
Uno de ellos es el linaloe, el copal del aroma más delicado.

Con una historia muy interesante, hoy el linaloe es una especie bajo protección especial, pues durante el siglo pasado, su madera fue explotada sin medida para la destilación de aceites esenciales exportados a Europa.
Llevado por empresarios británicos a India para reproducirlo allá, el auge de su explotación aquí cayó en picada (por fortuna) y así, las poblaciones de linaloe que sobrevivieron en México se fueron recuperando por a poco.

Hoy, los pocos destiladores campesinos que quedan en Morelos y Guerrero procuran un manejo sustentable de estas selvas y ya no destilan su madera, sino sus frutos, que producen un aceite de aroma complejo y sorprendente: floral, resinoso, cítrico, amaderado, que tiene un perfil bioquímico compartido con la lavanda. Su efecto terapéutico es semejante.

La vida en las selvas secas despliega una respuesta adaptativa sorprendente, y las especies que viven en ellas son plantas fuertes, resilientes, cargadas de sustancias sanadoras, porque su entorno es muy desafiante.

Xochicopali nos trae el regalo de la resiliencia en una fórmula protectora, nutricia, fuerte y bella, como tu piel. Como tú misma.

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