La belleza no está en un producto "anti-edad" que se vende como remedio contra el paso del tiempo, que "combate" los signos de la edad, o que ofrece corregir nuestras "imperfecciones".

Creo que un producto de belleza es esa pócima efectiva, formulada con conciencia e intención, que nos conecta con nosotras mismas, en un ritual amoroso y desde los sentidos -el tacto, olfato, vista...

Cuando nos abrimos a esa experiencia de la belleza estamos en sintonía con la vitalidad de la naturaleza, que se expresa a través de nosotras de una forma auténtica.

Esta re-conexión solo puede hacerse desde un lugar de calma. Sin prisas.


Esta marca germina y crece desde un suelo particular: observar, interactuar, transformar. Es cosmética lenta, meditativa, #permacultural.
Me gusta imaginar que cada uno de estos productos ofrece un momento sutil de transformación: la planta, su medio ambiente, la comunidad y la apreciación que conecta todo.

De la tierra a la esencia, los extractos botánicos, la materia prima elegida con cuidado y aprecio, con base en la convicción de que la calidad de un producto habla de la vitalidad en su proceso de creación.

Mi intención es ofrecer en cada producto un puente: nutrición para cuerpo, mente y emociones: las Hierbas del Alma están diseñadas como un catalizador amoroso para la reconexión.

Reconexión contigo misma, reconexión con la tierra y sus procesos, y reconexión con quienes producen lo que usamos diariamente.


Ana Blanco - Hierbas del Alma:

Belleza sin prisas... cosmética lenta. 

“APLÍQUESE AMOROSAMENTE”